viernes, 31 de diciembre de 2010

Guerra fluvial

Estamos en guerra.
Se trata de una guerra entre familias sudamericanas.
La gente tiene esta pinta:














No sé porqué nos peleamos exactamente. Se trata de una batalla por el orgullo y el honor por algo que desconozco. Las batallas sólo se celebran en lanchas modernas por el río; subimos y bajamos disparando por el cauce del río.











A lo loco.
De verdad que se trata de algo muy importante. Ganar o perder lo es todo.
No es ninguna broma.
Yo estoy asustado. O mejor dicho: asustada.

Es la primera vez en mi vida que sueño que soy una mujer.
Visto con un traje tradicional oriundo del lugar. Todo basado en tópicos esteriotipados, evidentemente.
Soy bastante cobarde y estoy escondida en un rincón de la lancha.
Paso desapercibida totalmente.

Tengo algo en las manos que protejo febrilmente. No sé de qué se trata.

Y la guerra acaba de repente.
Llegamos a un amarre de un muelle primitivo y atracamos el barco.
Tranquilamente.
Nadie se acuerda que estamos en guerra sangrienta.

Alguien me pregunta si he traído los huevos.
Yo digo que sí.
Descubro lo que estaba protegiendo entre mis manos. Se trata de una docena de huevos en el típico estuche de cartón de una docena de huevos.








Abro la caja de los huevos.
Todos están rotos.
Menos tres que parecen intactos.
Pero no es suficiente. Todo el mundo se enfada conmigo.

Siento que los he decepcionado...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Robar

Llego a la puerta de la oficina y descubro a mi socio Lluís (a.k.a. el Ruso) peleándose con un tipo gigante.
Rubio.
Musculoso.
Cabreado.
Rollo Serbia...










Yo entro en la oficina sin hacer preguntas.
Después el Lluís entra muy enfadado despotricando con el tipo rollo Serbia.

Cosas suyas, pienso.
No te metas.
No me meto.

Al día siguiente llego a la oficina y el Lluís está en la puerta cabreado como no le he visto nunca.
Abro la puerta de la oficina y lo han robado todo. No hay nada; ni ordenadores, ni mesas, ni estanterías, ni enchufes...

Lo veo y pienso cómo es posible robar tanto y tan bien.
Pero no digo nada...

De repente el sueño cambia de tercio de una forma increible...

Estamos al lado de una casa.
Escondidos tras unos matorrales con un grupo de tipos que no he visto en mi vida. Descubro que estamos trazando un plan para robar una casa estilo urbanización americana.
Yo soy el cabecilla de la banda. Parece que lo tengo todo muy claro y organizado.
Definitivamente vamos a dar un gran golpe a la casa yanki.

Pero de repente me empiezo a encontrar muy mal.
Me entran arcadas.
Me mareo.
Y vomito una rana muy pequeña.














Salta de mi boca y la cojo al vuelo con mis manos. Nos miramos fijamente.
Parece que soy el único que alucina por vomitar un anfibio. El resto de la banda como que no se da ni cuenta.
Resulta que ya se me han quitado las ganas de robar nada.
Estoy obsesionado con la rana en mis manos. Normal, ¿no?
Pero mi banda lo tiene muy claro; salen disparados con violencia a robar la casa.

Yo me quedo solo mirando la rana.
Tengo la sensación de estar a salvo...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Corbacho en los pasillos

Estoy en una nave industrial llena de pasillos que se confunden con otros pasillos.
Gris.
Helada.

Silencio absoluto en ese laberinto de puertas y esquinas metálicas...
Yo avanzo poco a poco. Como con miedo de que aparezcan trampas mortales.
Silencio.
De repente aparece José Corbacho el final de un pasillo.















Me mira fijamente, muy serio. No lo he visto nunca tan serio. Un personaje siempre tan alegre, da mucho miedo cuando se cabrea.
Yo me muero de miedo y empiezo a correr en dirección contraria.

Pero Corbacho parece omnipresente; está al final de cada pasillo al que llego, mirándome fijamente.

Después empieza a hacer una coreografía extraña por los pasillos. Apareciendo y desapareciendo por los diferentes pasillos, como un episodio de dibujos animados de persecuciones...

Al final se me acerca tranquilamente. Muy sonriente. Pero yo no me fio.
Me dice algo.
Algo que no recuerdo...

martes, 28 de diciembre de 2010

¡Salvemos a la foca!

Estamos en un bosque.
Mi amigo salvaje Valen y yo.
En mitad del bosque hay un lago seco. Un renault5 impide que el agua entre al lago.

Hay una foca en mitad del lago. Valen y yo pensamos que va a morir sino entra agua al lago. Estamos preocupados...

Valen coge el coche por delante. Yo por detrás. No pesa demasiado. Sacamos el renault5 del lago y empieza a entrar agua muy poco a poco.

Finalmente el lago se llena de agua y la foca puede escapar.
¡Hemos salvado a la foca!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Grita o muere

Me pregunto qué deben pensar los vecinos.
Dos cosas:
1. Hay un loco en casa.
2. Se ha cometido un crímen en la casa del vecino del primero primera.

Lo digo por los gritos encefálicos que a veces rompen la noche.
Se trata de un grito seco y muy fuerte. Se acaba cuando me despierto.
Asustado. Evidentemente.

De nuevo el miedo viene de una sensación. No de una imagen o de una situación clara.
La sensación de esta noche:
1. Tengo un hielo en mis manos. El hielo es sinónimo de tecnología, evolución...
2. Cuando el hielo se deshaga todos vamos a morir. De nuevo urgencia.
3. Empieza a hacer mucho calor en la habitación.
4. El hielo se escurre entre mis manos.
5. Grita o muere.

No sé si es mejor que haya un loco en casa o que se cometa un crímen cada noche...

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mejor la playa

Estoy con Patri de vacaciones en una playa muy sucia. Da asco. Resulta decepcionante.

Nadamos para adentro. Supongo que pensando que a medida que nos adentremos en el mar la cosa no será tan repugnante. Pero eso es una justificación postsueño... La cosa es que nadamos bastante rato.

De repente sale una cápsula gigante futurista desdel fondo del mar, abriéndose en dos. Es muy grande, como sacada de un episodio de MazingerZ; ¡con toda seguridad se trata de una base secreta!

Descubrimos que esa cápsula es el servidor de Wikileaks. No sé cómo llegamos a esa conclusión pero, en el sueño, la certeza de haber encontrado la base secreta de todos los cotilleos políticos es un hecho.

Patri y yo entramos dentro de la base.
Hay un montón de aparatos allí dentro: cables, lucecitas, tarjetas de memoría... Desordenados, como al tuntún. Hay tanta cacharrería sofisticada allí dentro que entiendo que hayan descubierto tantas cosas importantes.

Pero como que a mi y a Patri nos da igual.
Preferimos seguir buscando para encontrar una playa bonita y limpia.

Salimos de la cápsula de Wikileaks y descubrimos una playa virgen increible.
Estamos en Túnez.
Tenemos una mochila.
Nos hemos olvidado de Wikileaks.
Somos muy felices.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Convencer a LePianc

He pasado toda la noche intentando convencer a los LePianc de algo. No sé de qué.
Toda la noche...
Mi hermana me ha oído gritar y hablar sin parar.

La cosa es que no se dejaban convencer de lo que fuera que yo les intentara convencer.
Yo tenía mucha prisa. Supongo que para ir a buscar a Patri al aeropuerto.
Al final me cansaba y les gritaba.
Con lo buena gente que son...