Marta, Marzoa, Patri y yo.
Estamos cenando en una terracita de verano.
Tranquilamente.
Bonita noche de Primavera.
De repente todo se estropea.
Un tipo desde la terraza del piso de arriba, el que da justo a nuestra terracita, empieza a mear hacia la calle. Todo el hilo de meada cae en nuestra mesa, en nuestros platos combinados...
Todos alucinamos.
Pero es Marzoa el que más humillado parece estar.
Llama al timbre del piso de arriba.
El tipo de la meada baja sin saber la que le espera.
Marzoa empieza a pegarle una paliza bestial; gritos, puñetados y patadas...
Sé que mear por la ventana sobre la comida ajena está mal pero en ese momento me asusto de la violencia que usa mi amigo contra el pobre vecino que no parece ser consciente de haber hecho algo malo.
En el sueño todos parecemos bastante impresionados...
Marzoa, el vengador justiciero de la noche...
Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia. Mostrar todas las entradas
lunes, 10 de enero de 2011
domingo, 19 de diciembre de 2010
¿La escopeta está cargada?
Esta noche tenía una escopeta.
Estaba con alguien pero no recuerdo quién era. Los dos estábamos asustados, pasándonos el arma, como una patata caliente. En una habitación pequeña; creo que era una diminuta lavandería pero tampoco lo recuerdo...
Pensamos que quizás la escopeta no está cargada. Entonces no habrá peligro. Entonces no tiene sentido estar asustados. Para ver si tiene balas o no decidimos que la mejor forma es disparar al aire: si está cargada saldrá la bala...
Parece sencillo, ¿no?
¡Disparamos!
Está cargada...
La bala rebota contra las paredes como si fueran de goma. Paso un rato de miedo pensando que en una de esas idas y venidas la bala puede herirme.
Pero no pasa nada.
Cuando me despierto no estoy muy asustado.
Sólo pienso que soy un poco idiota...
Estaba con alguien pero no recuerdo quién era. Los dos estábamos asustados, pasándonos el arma, como una patata caliente. En una habitación pequeña; creo que era una diminuta lavandería pero tampoco lo recuerdo...
Pensamos que quizás la escopeta no está cargada. Entonces no habrá peligro. Entonces no tiene sentido estar asustados. Para ver si tiene balas o no decidimos que la mejor forma es disparar al aire: si está cargada saldrá la bala...
Parece sencillo, ¿no?
¡Disparamos!
Está cargada...
La bala rebota contra las paredes como si fueran de goma. Paso un rato de miedo pensando que en una de esas idas y venidas la bala puede herirme.
Pero no pasa nada.
Cuando me despierto no estoy muy asustado.
Sólo pienso que soy un poco idiota...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)